Presentación del Informe Regional Andino 2007
Martes, 15 de abril 2008
Dr. Enrique Bernales

La CAJ es una institución cuya sede está Lima pero trabajamos en un ámbito regional bastante amplio porque además de los 4 países que están en la comunidad andina también trabajamos en Chile y en Venezuela, o sea, respetamos el amplio del área andina. Nosotros comenzamos trabajando con los temas de Derechos Humanos y progresivamente fuimos ampliamos temas en la medida que encontramos que había conexiones y articulaciones que se daban entre la problemática de los Derechos Humanos, la Justicia , la economía el Sistema política…etc. Y de ese modo hemos ido ampliando nuestro campos de trabajo al punto que hoy en día trabajamos fundamentalmente en sistematizar funcionamientos de la democracia en nuestros países conjuntamente con las características del Estado de Derecho. Esto por un lado; por el otro, mantenemos toda la temática vinculada a las situaciones de los derechos humanos pero estamos siempre atentos a algunas problemáticas que se nos plantean como desafíos nuevos; en el curso de nuestro 25 años lo hemos hecho en relación a temas como pueblos indígenas , narcotráfico, problemática de la mujer y del niño. Y en estos últimos años, en vinculación con agencias de cooperación, hemos entrado bastante fuerte a trabajar procesos de modernización, TLCs en la región y lo que eso significa en cuanto a cambios en el sistema político, económico y en la propia situación de los derechos humanos, migraciones que es uno de los temas que mas nos preocupa
Se habla mucho de una migración de los países hacia los USA y recientemente hacia España e Italia fundamentalmente, hay países como Ecuador que tienen medio millón de personas aprox. entre legales ye ilegales en España Colombia y Perú andan mas o menos por cifras menores pero no tan distante. Pero se ignora muchas veces la migración intraregión entre peruanos y bolivianos por ejemplo que van hacia Chile con problemas reales y concretos que se plantean para los migrantes a estos dos países en Chile. O esta situación que nunca logramos definir. si se trata de migrantes, desplazados o de trabajadores golondrinos que se dan entre Ecuador y Colombia, o entre Colombia y Venezuela pero que implican problemas humanos muy concretos que a veces se ocultan y que significan que se están moviendo a números bastantes significativos dentro del área andina,
Justamente con la AECI estamos trabajando un proyecto de migración entre los países andinos y estamos encontrando datos generalmente son revelantes de una situación bastante dramática pero en fin los temas son amplios y los informes que se dan año a año son una especie de termómetro de cómo va la región. Nosotros hemos tratado de aislar indicadores cualitativos tanto en lo que respecta a avances y retrocesos en los objetivos de la democracia, como a indicadores que representan el buen o mal funcionamiento de la democracia en nuestros países que son: las relaciones del Ejecutivo y el Legislativo con el Ejecutivo; Derechos Humanos, Fuerzas Armadas, partidos políticos, reformas políticas y situación de la economía.
Quiero resaltar dos datos. En el año 2007 ratificando una tendencia que ya tiene unos 15 a 20 años, todos los países de la región tienen gobiernos elegidos popularmente. Este año no ha sido ajeno a los procesos electorales de distinto tipo que incluyen consultas populares, referéndum, asambleas constituyentes. Es decir la región está movida desde el punto de vista electoral, pero lo que sucede y nos preocupa es que lo que se está constituyendo son democracias electorales básicamente como perfil pero desde el punto de vista de los contenidos son democracias que se diferencian muy poco -en términos de política económicas o sociales- de lo que pueden ser los gobiernos autoritarios en la región.
Y eso evidentemente nos deja un cierto descontento de todos los países. Sobre todo porque la economía crece pero con ella, la diferencia social. Ello por la mayor concentración de los ingresos en los sectores que ya tienen. Es decir, nuestras democracias no están funcionando desde una perspectiva de políticas abiertas hacia un mayor gasto publico que pueda modificar los patrones de exclusión existentes. No hay políticas más inclusivas en ciertos aspectos como la salud, la educación, el empleo por utilizar estos tres aspectos que son fundamentales.
Los cambios en esos campos son muy pocos, sobre todo en términos cualitativos de calidad de vida, en términos de ciudadanía no sólo en derechos civiles y políticos sino principalmente en derechos económicos, sociales y culturales. En términos generales podríamos decir que la situación mayormente no ha cambiado, la gran estabilidad de la que goza Chile no ha dado como resultados significativos que se haya liquidado problemas de pobreza o de marginalidad y exclusión.
El segundo punto puede ser un poco polémico. Las estadísticas nos indican que los gobierno más populares de la región son los gobiernos de Evo Morales, Chávez y de Correa en Ecuador con porcentajes de apoyo que pueden estar por encima del 60%, mientras que en las democracias con mayor institucionalidad como en Chile, Colombia y Perú, el apoyo popular está por debajo del 50% ¿Esto a que se debe? Se debe exclusivamente a que en los primeros hay mayores políticas populistas que son percibidas por los sectores más pobres como gananciosas respecto a su situación, mientras que en los segundos, la economía liberal es mucho mas ortodoxa y por lo consiguiente está más restringido el gasto público y los mercados funcionan sin limites a los procesos de acumulación.
Es una hipótesis que no hay descartar y sobre la cual hay que trabajar pero habría que preguntarse si está funcionando la democracia. Hay algunos Estados que están teniendo mayores ingresos por el lado de limitaciones a la inversión privada, en cuanto a la capitalización irrestricta. Pareciera que hubiera una especie de ostracismo mas ideológico que real en cuanto a la posibilidad de que en algunos de estos países menos “democráticos” hayan ciertas políticas con expectativas de inclusión y democracia que en los otros tres países que están consideradas como más democráticos. Es un punto polémico, yo no quiero decir con esto que nosotros hemos optado por algo, somos analistas y tratamos de ver los resultados con la mayor objetividad posible. Pero creo que este es un dato importante que nosotros quisiéramos aportar, porque en la medida que se pueda producir una mayor fluidez, un mejor conocimiento, y una mejora sustantiva de las relaciones a nivel gubernamentales de estos 6 países andinos, es posible recuperar un nivel de funcionamiento mejor con algún organismo de carácter andino como la propia comunidad andina.
Declaraciones del Dr. Diego García-Sayán
Después de estos 25 años, la Comisión Andina de Juristas ha sido un elemento contributivo a la situación de la democracia y los derechos humanos de la región andina. Vemos un panorama donde la opinión pública y la sociedad es en todos los países muy crítica de los sistemas judiciales y tiene razones para ello, la lentitud la corrupción, las dificultades de acceso son problemas fundamentales. Sin embargo, viendo el proceso que nosotros hemos seguido muy de cerca y en el que hemos participado también, yo quisiera aquí destacar dos o tres elementos positivos que se han constatado en esta evolución y en su proceso.
Una de las grandes críticas a los sistemas andinos ha sido que la justicia siempre fue una especie de cenicienta dentro del reparto del presupuesto nacional. Eso en alguna medida sigue siendo cierto pero también es verdad que los último 10 años se han producido aumentos importantes del presupuesto nacional. En general, en los países andinos el aumento de presupuesto en los últimos 10 años ha sido casi del 100%, en un contexto donde por ejemplo los gastos de Defensa, con algunas excepciones, no han aumentado o han aumentado con mucho menos proporción. Es un dato interesante, que hace ver que estamos en una perspectiva de mediano y largo plazo diferente a lo que ha sido la historia de América Latina. En el caso del Perú, ese aumento ha sido un poco mejor, 117% en los últimos 10 años. Lo que sin duda cualquier juez diría es que es insuficiente, pero de todas maneras es importante teniendo en cuanta además que muchas veces el monto asignado en el Poder Judicial en el Perú no se ejecuta plenamente por dificultades de gestión. De manera que no podemos decir que estamos retrocediendo como cangrejos sino que estamos en la dirección básicamente acertada.
Segundo punto: Números de jueces, sabemos que el número de jueces es insuficiente, no solamente para la cantidad de gente que hay en nuestros países sino para la tradición cultural que tenemos heredada de quienes nos visitaron en el siglo XVI. Todos los conflictos se levan al abogado, al juez, al notario y no se busca la mediación del boticario, el amigo, como se hace en otras culturas del Asia o del propio mundo andino. Entonces, la posibilidad real de acceso a la justicia es pobre, pero en 10 años el número de jueces ha aumentado 26% en la región andina y en el Perú ha sido el doble. Es el país que ha aumentado más su número de jueces a 53% .La cantidad de habitante por juez sigue siendo muy grande , más de 11 mil personas y eso naturalmente tiene que bajarse, pero creo que vale la pena reconocer que en estas transiciones accidentadas a la democracia hay ciertas cosas que por presión social o demandas de organismos financieros internacionales se vienen haciendo.
El tercer punto es que la justicia de los países andinos ha demostrado en los últimos cinco años que viene ha incorporando en sus decisiones los criterios internacionales en materia de derechos humanos. Las sentencias de la Corte Interamericana de Derechos Humanos, que no son muchas, han sido reproducidas en términos significativo, a nivel cualitativo y cuantitativo en sentencias de la Corte Internacional de Colombia, el Tribunal Constitucional de Perú o el Tribunal Constitucional de Bolivia, aplicando para casos diferentes, estándares y criterios muy avanzados dictaminados por la Corte Interamericana de Derechos Humanos para otros casos.
Ese desarrollo institucional, esa interacción entre justicia internacional y justicia interna, es de un nivel asombroso en su evolución y los resultados que vienen dando son muy buenos. Hoy día para los jueces nacionales de los países andinos es absolutamente normal preferir una interpretación que da la Corte Interamericana para resolver un caso nuevo. Por ejemplo reabrir procesos cuando las personas han sido absueltas si se trata de violaciones a Derechos Humanos, interpretando el derecho de que no se puede juzgar de nuevo a una persona por los mismo hechos.
Un último aspecto que quería mencionar y que tiene que ver con el trabajo que la Comisión Andina ha estado haciendo con mucha intensidad en los últimos tres años es el de la transparencia en el ejercicio de la dirección jurisdiccional. Hay un proyecto que hemos desarrollado con mucho éxito en Perú y que estamos desarrollando ahora en Bolivia, el de Auditoría Social a los Sistemas de Justicia, que supone que a base a un compromiso voluntario, los jueces publican de manera sistemática y rigurosa sus sentencias. Cosa que suena mas o menos elemental, pero esto no se hace., Esto no es un asunto que sólo tenga importancia académica o de interés profesional para los que ejercen la profesión en el litigio judicial , sino básicamente tiene un impacto muy grande en la prevención de la corrupción, en la medida en que se vuelve pública la jurisprudencia de determinado juez o jueza. Si éste tiene una manera de razonar determinada para determinado tipo de problema y de pronto cambia su manera de razonar frente al mismo problema, si siempre ha decidido A y ahora decide Z, es una señal suficiente para prender la luz ambar; muchas veces lo que da cuenta en el mercado las sentencias es que se ha ofrecido un precio mayor para un resultado determinado.
Quiero terminar con una reflexión. Cuando se hace análisis de la evolución de una región convulsionada como ya ustedes lo conocen mejor que nosotros, impredecible en muchos aspectos, definida según todos los análisis académicos, sociológicos y políticos como una región con instituciones democráticas muy débiles, en esa oscuridad hay también luces en el fondo del túnel, ciertas líneas de desarrollo institucional que son interesantes y que muchas veces no son reparadas o tomadas en cuenta. Prevalece una visión sobre la base de experiencias cotidianas donde la gente naturalmente no está contenta, pero va cambiando poco a poco. |
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