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Derechos económicos, sociales y culturales en la Región Andina - 2004
Colombia
- El Programa Mundial de Alimentos presentó
información sobre la crisis alimentaria en Colombia. (01/2004)
Peter Goossens, representante del Programa Mundial de Alimentos (PMA)
en Colombia, señaló que el número de afectados en
el país por la crisis humanitaria oscila entre 700.000 y un millón
de personas. A esta conclusión llegaron tras encontrar, en un estudio
hecho por la agencia hace seis meses, que el 80 por ciento de los desplazados
(estadísticas de la Red de Solidaridad Social dan cuenta de 1'222.671
personas) vive en la extrema pobreza, mientras el 60 por ciento tiene
una grave deficiencia de calorías.
El presupuesto que el Programa destina cada tres años para el
país asciende a 47 millones de dólares, la mitad de los
cuales son aportados por el Gobierno colombiano. No obstante, Goossens
consideró que son insuficientes para atender a los necesitados.
El PMA trabaja de la mano de la Red de Solidaridad Social, Bienestar
Familiar, agencias de Naciones Unidas y organizaciones no gubernamentales
en el país, y recibe casos en siete oficinas en todo el país,
que se encargan de determinar si los solicitantes realmente merecen la
ayuda. Éstas consisten en programas de alimentación escolar,
atención a madres lactantes y gestantes, menores en edad preescolar,
recuperación nutricional y entrega de mercados con alimentos básicos.
- Aumenta la falta de acceso a la alimentación en Colombia
por efecto de la violencia armada. (03/2004)
La población desplazada por la violencia es uno de los sectores
más vulnerables a la inseguridad alimentaria, ya sea por la pobreza
o la acción de los grupos armados que les restringe el acceso a
los productos.
El 85% del 1.200.000 de desplazados registrados en la Red de Solidaridad
Social, atribuyen al hambre la decisión de abandonar sus lugares
de origen.
Harvey Suárez, de la Consejería para los Derechos Humanos
y el Desplazamiento señaló que “hay muchas poblaciones
víctimas del bloqueo de los grupos armados. Padecen graves crisis
alimentarias porque no les dejan entrar víveres ni medicinas”.
Los casos se cuentan por decenas en el Magdalena Medio, el Chocó,
Putumayo o Caquetá. El bloqueo total es una medida de choque. Casi
siempre, los paramilitares y la guerrilla limitan las ‘remesas’,
a razón de unos cien mil pesos mensuales por familia.
Generar crisis alimentarias se ha convertido en la otra estrategia de
guerra de los grupos armados. Lo peor es que en los cordones de miseria
de las grandes ciudades, a donde llegan los expulsados, el panorama no
es mejor.
Según la coordinadora del Plan Nacional de Alimentación
del Instituto Colombiano de Bienestar Familiar (ICBF), Ana Mercedes Cepeda,
“al comparar las cifras —en 1981 las muertes por desnutrición
fueron 3.188— se puede ver que la situación en el país
ha ido mejorando. Sin embargo no es la ideal, porque el problema evoluciona”.
De acuerdo con Cepeda, “los desplazados tienen graves problemas
de hambre. Pero en las ciudades también hay dificultades para acceder
a los alimentos por el desempleo, los cordones de miseria y la escasez
o ausencia de servicios públicos”.
Esas situaciones, precisamente, obligaron a que el año pasado
en el 8,6% de hogares de Bogotá se dejara de consumir las tres
raciones de comida uno o más días a la semana. Según
el alcalde de la capital, Luis Eduardo Garzón, 600.000 bogotanos
padecen de hambre.
La crisis económica que golpeó al país a finales
de la década de los 90 obligó a muchas familias a diseñar
un cuadro de prioridades ajustado a sus bajos ingresos. Éste se
inició, en la mayoría de los casos, con el retiro de los
hijos de la escuela, siguió con la disminución en el consumo
de productos de aseo y terminó con la reducción del número
de veces que comen por día.
En el país, 2,5 millones de niños reciben asistencia alimenticia
en restaurantes escolares ante las dificultades que representa para las
familias atender las necesidades nutricionales de todos los miembros del
hogar.
- El Director del Programa Mundial de Alimentos visitó
Colombia y se pronunció sobre la situación alimentaria de
los desplazados. (03/2004)
Jean-Jacques Graisse, Director Ejecutivo Adjunto del Programa Mundial
de Alimentos (PMA), visitó Colombia durante cuatro días
y puso el tema de la crisis alimentaria sobre la mesa con el presidente
Álvaro Uribe Vélez y el alcalde de Bogotá, Luis Eduardo
Garzón.
Según Graisse, la crisis humanitaria de las personas en desplazamiento
es complejo, si se tiene en cuenta que el país tiene la población
desplazada más grande del hemisferio occidental. Señaló
que “más de la mitad de estos desplazados son mujeres y niños,
quienes son especialmente vulnerables cuando viven en circunstancias tan
difíciles”.
Asimismo, destacó que el 80 por ciento de las personas desplazadas
no tienen acceso a los alimentos y viven en condiciones de emergencia
humanitaria. Esta afirmación se ratifica en el más reciente
estudio que hizo este organismo sobre el tema en 2002: “Vulnerabilidad
a la inseguridad alimentaria de la población desplazada por la
violencia en Colombia”.
De acuerdo con este documento, los hogares desplazados se ven obligados
a comprar la mayoría de los alimentos que consumen. Es decir, que
el 80 por ciento de los alimentos son comprados, el 17 por ciento subsidiados
y sólo el tres por ciento son obtenidos por autoconsumo.
“Resulta increíble que estas personas gasten entre el 60
y 70 por ciento de lo poco que ganan para conseguir alimentos”,
expresó Jean-Jacques Graisse, quien concordó con una de
las conclusiones del informe rendido por el Alto Comisionado para los
Refugiados, Kamel Morjane, durante su visita a Colombia: “La situación
de los desplazados es comparable fácilmente con los desplazados
por las guerras que hay en el África Subsahariana”.
Tras conocer más de cerca la problemática alimentaria que
viven las personas en desplazamiento a causa del conflicto colombiano,
Graisse, destacó que para cualquier Estado en el mundo resulta
difícil garantizar el alimento a todos sus habitantes, pero que
en Colombia el principal problema es el acceso.
El acceso tiene lectura desde dos perspectivas: uno, porque las personas
no cuentan con los recursos para comprar los alimentos y segundo, los
grupos armados ilegales impiden el ingreso del personal del PMA para llevar
la ayuda.
Uno de los principales propósitos para el PMA, atendiendo recomendaciones
de la oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados
(Acnur), consiste en duplicar la asistencia a más personas en desplazamiento.
Para el director de este organismo en Colombia, la idea es pasar de las
350 mil personas que atienden en la actualidad, a 700 mil a finales del
2005.
Este trabajo, que se inició en enero pasado, también requiere
duplicar la inversión anual que el PMA con cooperación del
Gobierno Nacional realizan entre los 12 y 13 millones de dólares.
Es decir, que la inversión debe alcanzar los 26 millones de dólares.
Uno de los objetivos para este año es entregar 16 mil toneladas
de alimentos para 375 mil beneficiarios aproximadamente. Así mismo,
a mediados del 2004 se iniciará un estudio más amplio al
realizado en 2002, para determinar la situación alimentaria de
las comunidades en desplazamiento. Esta investigación contará
con el apoyo de la Oficina Humanitaria de la Comunidad Europea, la Organización
Panamericana de la Salud (OPS) y el PMA.
Fuentes: Principales diarios de Colombia
Elaboración: Comisión Andina de Juristas
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