EL DEFENSOR DEL PUEBLO ANTE LA RENUNCIA PRESIDENCIAL
Bolivia ha recibido con sorpresa y preocupación el anuncio de renuncia del Presidente Constitucional de la República, como emergencia, según ha manifestado en un mensaje a la nación, del permanente hostigamiento del que ha sido víctima y al que no está dispuesto a responder con el uso de la fuerza.
El momento político que vivimos es uno de los más críticos para la democracia boliviana desde su recuperación hace más de dos décadas, puesto que la referida renuncia puede dar lugar a un vacío de poder y éste dar paso a alternativas no democráticas que significarían un tremendo retroceso en la historia del país.
Para evitar dicho riesgo y superar una situación tan crítica, tenemos la obligación de defender nuestra democracia conseguida en base a la heroica lucha del pueblo boliviano (incluso con sangre), preservándola por encima de intereses mezquinos y sectarios, para hacer prevalecer en unidad y consenso, los valores nacionales.
El momento difícil que atravesamos a consecuencia de la decisión presidencial, debe ser respondida por el pueblo boliviano con serenidad, madurez democrática y espíritu patriótico. Al mismo tiempo, esta coyuntura debe impulsarnos a asumir una actitud profundamente autocrítica, reconociendo que fue la intolerancia, las posiciones excluyentes, el ensimismamiento, la falta de desprendimiento y solidaridad con los demás, los que nos llevaron a este escenario tan crítico.
La agudización de los conflictos y la crisis que atravesamos, no es de dos personas o sectores, el problema es más profundo. Por un lado obedece a causas estructurales y por otro, a la acción de los enemigos de la democracia que incentivan la desestabilidad política al punto de poner el riesgo el sistema democrático y el Estado de derecho.
Al Defensor del Pueblo le preocupa que una eventual aceptación de la renuncia del Presidente de parte del Congreso Nacional, dé lugar a que, a través de la sucesión constitucional, el poder retorne a los partidos políticos tradicionales cuya representatividad y legitimidad ha sido cuestionada, lo cual puede significar el retorno al pasado.
En estos momentos difíciles, se impone la consolidación de un GRAN ACUERDO NACIONAL, que permita establecer un pacto político a favor de Bolivia, donde los diferentes sectores puedan hacer prevalecer sus derechos y legítimas demandas económico sociales, al mismo tiempo podamos asumir los desafíos de llevar adelante la Asamblea Constituyente, así como la consolidación de las autonomías departamentales como mecanismo de unidad nacional y no como factor de división interna.
Es necesario hacer un alto a los enfrentamientos internos y a la intolerancia, apuntemos hacia el entendimiento entre bolivianos en base al diálogo, en ese sentido impetro respetuosamente al H. Congreso Nacional para que, en una actitud patriótica y de desprendimiento partidario, responda a la altura que exigen los acontecimientos históricos.
Quiero transmitir mi optimismo al pueblo boliviano, en la seguridad de que juntos sabremos salir adelante, sacando al país de este difícil escenario en el que se desenvuelve.
WALDO ALBARRACIN SÁNCHEZ
DEFENSOR DEL PUEBLO