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Taller Nacional
La Carta Democrática Interamericana en el contexto
de la región andina
Lima, 1 de marzo de 2006
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Presentación
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Objetivos
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Programa
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Conclusiones
I. Presentación
Veinticinco especialistas y líderes de organizaciones
de la sociedad civil peruanos se reunieron el 1 de marzo para debatir
y formar consensos sobre la situación de la democracia y la perspectiva
de gobernabilidad en el Perú.
Para tal fin, los especialistas compararon el desarrollo
democrático del con los principios y elementos esenciales contenidos
en la Carta Democrática Interamericana, que en
septiembre de este año cumple 5 años de haber sido adoptada
en Lima por los Estado Miembros de la Organización de Estados
Americanos (OEA). Asimismo, los participantes de los talleres establecieron
algunos consensos sobre el papel que podrían desempeñar
los diversos actores nacionales en la aplicación de la Carta,
especialmente la sociedad civil en la protección de la democracia
y la búsqueda de gobernabilidad.
Los resultados del Taller serán difundidos entre
los Estados de la región andina y los órganos de la OEA
que tienen obligaciones frente a la Carta, con el objetivo de impulsar
en el seno del sistema interamericano consensos respecto a la aplicación
de la Carta y cómo interpretarla, de tal forma que en futuras
crisis democráticas la OEA intervengan con mayor rapidez y efectividad.
Estos talleres, que serán replicados en otros
países de la región, son organizados por el Centro Carter,
la Comisión Andina de Juristas y una institución aliada,
que en caso del Perú será la Facultad de Ciencias Sociales
de la Pontificia Universidad Católica del Perú, a través
de su Especialidad de Ciencia Política y Gobierno.
II. Objetivos
Crear conciencia sobre la Carta Democrática Interamericana
(CDI) y la naturaleza del compromiso de gobernabilidad democrática
que los gobiernos adquirieron al adoptarla. Para ello se buscará
que los participantes colabores en la construcción de criterios
para interpretar la CDI (definiciones y mecanismos).
Analizar la situación de la democracia en el Perú, a
partir de los principios y elementos esenciales contenidos en la Carta
Democrática Interamericana.
Evaluar el papel que podrían desempeñan los diversos
actores nacionales en su aplicación, especialmente la sociedad
civil. Esto ayudará a desarrollar la capacidad de los ciudadanos
para buscar soluciones constructivas, a través de los mecanismos
internacionales político-legales, a las fallas democráticas.
III. Programa
MAÑANA
| 09:00
– 09:30 |
Registro
de Participantes |
| 09:30
– 09:40
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Presentación
del Taller
Renzo Chiri, Secretario General de la Comisión
Andina de Juristas. |
| 09:40
– 09:50
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Bienvenida
Diego García-Sayán, Director General Comisión
Andina de Juristas. |
| 09:50
– 10:00
|
Inauguración
a cargo de la Presidenta del Taller
Shelley McConnell. Directora Adjunta del Programa de
las Américas del Centro Carter. |
| 10:00
– 10:20 |
Las
perspectivas de la gobernabilidad en la Región Andina
Farid Kahhat Kahat, Profesor de la Especialidad de Ciencia
Política y Gobierno de la Pontificia Universidad Católica.
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| 10:20
– 10:40 |
Pausa
café |
| 10:40
– 11:10
|
La
gobernabilidad en el Perú a partir de los conceptos y elementos
esenciales de la Carta Democrática Interamericana
Diego García-Sayán. Director General Comisión
Andina de Juristas. |
| 11:10
– 12:10 |
Debate.
Intervenciones de los invitados |
| 12:10
– 12:30 |
Resumen
de principales planteamientos sostenidos en el debate. |
| 12:30
– 14:00 |
Almuerzo
en el Restaurant del Hotel |
TARDE
| 14:00
– 14:15 |
Distribución
de Grupos Temáticos de Debate y explicación de la
metodología. |
| 14:15
– 15:15 |
Grupos
Temáticos de Debate |
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Debate sobre tema planteado (45 minutos)
Elaboración de resumen (15 minutos) |
| 15:15
– 15:30 |
Pausa
café |
| 15:30
– 15:45 |
Presentación
del resumen de los Grupos de Debate |
| 15:45
– 16:00 |
Comentarios
de Participantes |
| 16:00
– 16:30 |
Clausura
del Taller |
IV. Conclusiones
Reflexiones sobre la Carta Democrática Interamericana
Valorización positiva de la Carta Democrática Interamericana
(CDI) como un instrumento de medición de la situación
de la democracia. Hubo un mayoritario consensos respecto a que la
Carta estable estándares internacionales que deben caracterizar
una democracia en la región. Por lo tanto, la CDI se convierte
en el instrumento indispensable para medir la democracia y sus avances.
Necesidad que la labor de medición del respeto de la democracia
sea realizada desde la propia OEA y desde la sociedad civil. Respecto
a la OEA, se consideró que poco se ha avanzado para consolidar
los conceptos de la CDI en indicadores de medición de la democracia
debido, se dijo, a un compromiso político poco consistente de
sus órganos respecto a la Carta. Para los participantes, resulta
difícil de entender el por qué hasta la fecha la Secretaría
General no ha dispuesto que algunos de sus muchos funcionarios se dediquen
a observar y a evaluar la democracia en la región para poder
tener mayor iniciativa, sobre todo preventiva.
Respecto a la participación de la sociedad civil,
se dijo que ésta aún no se ha apropiado adecuadamente
de la Carta. Esto se debe a que las organizaciones de la sociedad aún
no pueden conectar sus agendas particulares con la defensa de la democracia.
Ello tiene como consecuencia, en todo caso, el desaprovechamiento de
los espacios que en la actualidad se han creado en la OEA para la participación
de la sociedad civil.
Valoración positiva de una función pedagógica
y de empoderamiento ciudadano: Los participantes demostraron su
aceptación a que la CDI puede convertirse en un elemento de orientación
pedagógica y de empoderamiento ciudadano. Así, por ejemplo,
se señaló que la CDI contiene referencias a la dimensión
económica de la democracia como el problema del empleo. Por lo
tanto, conceptos y relaciones de este tipo permitirían ayudar
a conectar la democracia con los ciudadanos y sus intereses específicos.
Posturas restrictivas respecto a la utilidad de la CDI en torno
a la sociedad civil y a favor de los partidos políticos. Aunque
no fueron muchos, algunos participantes incidieron en que la CDI difícilmente
podría generar una masa crítica respecto a ella, debido
a su carácter no convencional (no tratado internacional) que
debilitaba las posibilidades de demandar su cumplimiento frente al Estado.
Asimismo, existió reparos respecto a la intervención de
la sociedad civil pues se consideraba que su participación podría
generar el debilitamiento de los partidos políticos quienes,
según algunos participantes, deberían ser los principales
actores a empoderarse de la CDI y a convertirla en parte de la agenda
pública.
Caracterización de los que puede constituir una "alteración
al poder": Los participantes consensuaron que este término
está relacionado con dos situaciones:
-
Disolución de los poderes esenciales del Estado, o interferencia
de sus facultades de los otros poderes del estado cuando distorsiona
el equilibrio entre los poderes públicos.
-
Respuestas exageradas (fuera de los límites del Artículo
27 de la Convención Americana) del Estado frente a situaciones
de conmoción social (protestas de dimensiones nacionales).
Volatilidad en la identificación de crisis democráticas
y sus consecuencias. Al respecto, se mencionó que si bien
las crisis políticas pueden ser fácilmente detectadas
y prevenidas, generalmente distinguir estadíos en ellas es imposible,
debido a que muchas veces los mismos hechos pueden tener consecuencias
distintas. Por ejemplo, durante la salida de Sánchez de Lozada,
la muerte de indígenas a manos de las fuerzas estatales fue determinante
para el nivel de crisis que se tuvo, mientras que denuncias de violaciones
de derechos humanos en otros países no generan escaladas en los
conflictos.
Desconfianza en la aplicación de los mecanismos de protección
colectiva de la Democracia. Según una mayoritaria posición
de los participantes, el establecimiento que los actores legitimados
para poner en marcha estos mecanismos sean los Estados y los órganos
de la OEA (donde también existen representantes de los Estados),
somete a la inacción a la CDI, pues se considera que hay una
tendencia entre los Estados a la "mutua protección".
Ello ha quedado demostrado desde hace mucho tiempo en el sistema interamericano
a través de la inexistencia de demandas interestatales por violaciones
a los derechos humanos. Esto implica, la necesidad de revisar y tal
vez, a través de una "addenda" legitimar a la sociedad
civil a por lo menos denunciar posibles violaciones a la democracia.
II. Evaluación de la situación
de la Democracia en el Perú
Aprobación de la evaluación de la situación
de la democracia realizada en el Taller: Los participantes estuvieron
de acuerdo en la evaluación realizada por los expositores sobre
retos futuros de la gobernabilidad democrática en el Perú.
Especialmente, hicieron hincapié en la debilidad del sistema
político (falta de equilibrio de poderes, excesivo crecimiento
del Estado, incapacidad de reacción del Estado, debilidad de
los partidos políticos, inconsistencia de valores democráticos
y de una cultura política, necesidades insatisfechas, entre otros)
y de los retos sociales de la democracia. No obstante, debe ser agregado
a esta evaluación, la corrupción y sus efectos.
De esta manera, la democracia peruana se caracteriza
por:
i) El problema de la construcción de instituciones
democráticas: La democracia peruana se ha visto sometida
frecuentes y permanentes reformas políticas, que han generado
un conjunto de instituciones democráticas incongruentes unas
de otras. Estas incongruencias, han influenciado negativamente sobre
la eficiencia, eficacia y la calidad de la democracia. Asimismo, han
producido una ruptura entre esas normas y las prácticas que los
actores deberían tener frente a ellas, teniendo como resultado
el vaciamiento de las instituciones propias del sistema político
ya que los procesos de intercambio y negociación política
tienden a ocurrir principalmente fuera de ellos o, inclusive, en contra
de ellos. El colofón de estas incongruencias y la constante transformación
del marco normativo es la desorientación en los actores políticos
y la ciudadanía en general, lo que determina el retiro de la
confianza en las instituciones y, lo que es más grave, en el
régimen democrático en su conjunto.
ii) Un contexto especial de pobreza, desigualdad
y falta de desarrollo humano: El Perú ha sufrido en su democracia
los efectos sociales del agotamiento de las políticas neoliberales,
que si bien hoy buscan formalmente un "rostro humano", continúan
definiendo situaciones de pobreza, exclusión social y escaso
desarrollo humano que el estado no ha sabido o no ha querido enfrentar.
Estos elementos han alimentado una opacidad en las demandas sociales
que los Estados aún hoy no pueden procesar y cuando se ha decidido
por solucionarlos con programas de asistencia social, ineficiencias
para gestionar estos programas, los elevados costos administrativos,
los problemas de focalización y también la superposición
de programas para públicos objetivos idénticos han sido
las principales características.
iii) Los problemas de una ciudadanía, cohesión
social e inconsistencia de valores democráticos: Otro gran
núcleo de preocupación en relación a la participación
ciudadana son los problemas de ciudadanía y cohesión sociales
que presenta la sociedad peruana. Por un lado, tenemos una ciudadanía
"formal" que lo único que ha logrado es homologar las
desigualdades sociales, económicas y culturales, generando una
ciudadanía de segunda clase (que no puede cubrir sus necesidades
mínimas). En paralelo, sufrimos un problema importante de falta
de cohesión social que implica un conjunto de condiciones básicas
asociadas a la aspiración de "más sociedad".
Entre ellas se encuentra el factor de la confianza entre los componentes
o miembros de la sociedad. En este contexto, el primer rasgo característico
de la sociedad peruana que son los bajos niveles de confianza interpersonal.
Para evitar ello es imprescindible la recuperación del espacio
público como lugar de encuentro en el que se ejerza mayor igualdad
simbólica, así como políticas focalizadas y compensatorias,
para reducir las brechas sociales y paliar la pobreza; esto, rehabilitando
el uso del territorio y de la ciudad. De aquí es posible concluir
que el fortalecimiento de la ciudadanía permite mejorar los niveles
de cohesión social.
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